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La artesanía en Formentera es variada y refleja la diversidad
reciente de la isla. En el mercadillo de La Mola (cada domingo por
la tarde, en verano), nuevos formenterenses oriundos de lejanas
tierras ofrecen joyería, bisutería, pinturas, cerámica, ropa y
un largo y variopinto etcétera, que se puede adquirir con la
certeza de su producción manual, extremo que avala la comisión
de artesanos que organiza el mercado. Junto a esta artesanía de
inspiración cosmopolita, el visitante hallará piezas más
tradicionales, como los jerseis de gruesa y ruda lana de
Formentera tejidos a mano.
La música tradicional es algo aún vivo
en Formentera. El denominado ball pagés (baile payés) no sólo es
protagonista de exhibiciones sino que forma parte de la expresión
festiva de la población. En las fiestas populares (Santa María, el 5
de agosto; Sant Ferran, el 30 de mayo; Nuestra Señora del Carmen, 16
de julio; San Jaime, patrón de la isla, el 25 de julio; El Pilar, el
12 de octubre; Sant Francesc Xavier, el 3 de diciembre) nunca falta
el ball pagés.
Junto a la música tradicional, en Formentera ha cobrado fuerza la
música de raíces: jóvenes intérpretes locales elaboran sus
creaciones a partir del bagaje del folclore tradicional.
La artesanía, en cualquiera de sus múltiples
expresiones, es la compra más habitual y recomendable en
Formentera. El visitante sabe apreciar el trabajo artesanal bien
hecho, al que se dedican personas procedentes de todo el mundo
cuya actividad está a caballo entre lo artesano y lo
estrictamente artístico. Pintores y escultores de la isla o
algunos de reputada posición internacional que tienen su segundo
taller en Formentera exponen y venden su obra, en ocasiones, en su
propio taller. |
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