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Cultura
La presencia del hombre en Formentera se remonta al menos a 4.000
años. De la dominación romana queda como máximo exponente el
campamento de Can Blai, en las cercanías de Es Caló. Tras el
periodo de dominación árabe, Ibiza y Formentera fueron
conquistadas por tropas catalanas en 1235. La emigración a
tierras lejanas fue una constante hasta mediados del siglo XX. El
turismo cambió de forma radical la economía y la sociedad de la
isla. Los hippies contribuyeron de forma decisiva en darla a
conocer y unir su nombre a un modo distinto de entender la vida y
hacer turismo. El Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares
(1983) establece la doble oficialidad del catalán, lengua propia
de las islas, y del castellano, lengua oficial del Estado, y
devuelve las instituciones propias de autogobierno: el Consell
Insular, el Parlament y el Govern de les Illes Balears.
Pasados los siglos, todavía no se sabe a ciencia cierta la
procedencia de las manifestaciones folclóricas de Formentera,
aunque resulta obvio que las reminescencias son árabes
(mayormente en el canto) son muchos los matices que pueden hacer
dudar de ello. Llama poderosamente la atención la simbología de
la danza así como la singularidad de los instrumentos musicales
que se utilizan, elaborados totalmente de forma artesanal
partiendo de la base del uso de materias primas exclusivamente autóctonas.
Resultan muy espectaculares las vestimentas, sobre todo las de
fiesta de la mujer, complementadas con una ´emprendada´ de oro
(de precio incalculable) y que contrasta poderosamente con la
vestimenta de trabajo totalmente negra y de una extrema sencillez.
Geografía
Una geografía peculiar y cautivadora,
un clima suave y una vegetación mediterránea que combina zonas
dunares con bosques de pino y de sabina, unas coníferas que dan
personalidad a la isla.
Pero lo que, sin duda, más atraerá la atención del visitante
inquieto es la forma en la que los isleños han sabido adaptarse a
la dureza de la isla; los muros de piedra, la magnífica
arquitectura tradicional o las higueras convertidas en auténticas
esculturas en medio de los campos de la isla son ejemplos
repetidamente fotografiados de ello.
Datos geográficos de interés:
Superficie: 83,2 Km cuadrados.
Litoral: 69 Km.
Altura máxima: 192 metros (La Mola).
Temperatura media anual: 18,6 grados centígrados.
Horas de sol, media anual: 2883,1
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Historia
La presencia del hombre
en Formentera se remonta al menos a 4.000 años. De la dominación
romana queda como máximo exponente el campamento de Can Blai, en
las cercanías de Es Caló. Tras el periodo de dominación árabe,
Ibiza y Formentera fueron conquistadas por tropas catalanas en
1235. La emigración a tierras lejanas fue una constante hasta
mediados del siglo XX. El turismo cambió de forma radical la
economía y la sociedad de la isla. Los hippies contribuyeron de
forma decisiva en darla a conocer y unir su nombre a un modo
distinto de entender la vida y hacer turismo. El Estatuto de
Autonomía de las Islas Baleares (1983) establece la doble
oficialidad del catalán, lengua propia de las islas, y del
castellano, lengua oficial del Estado, y devuelve las
instituciones propias de autogobierno: el Consell Insular, el
Parlament y el Govern de les Illes Balears.
Pasados los siglos, todavía no se sabe a ciencia cierta la
procedencia de las manifestaciones folclóricas de Formentera,
aunque resulta obvio que las reminescencias son árabes
(mayormente en el canto) son muchos los matices que pueden hacer
dudar de ello. Llama poderosamente la atención la simbología de
la danza así como la singularidad de los instrumentos musicales
que se utilizan, elaborados totalmente de forma artesanal
partiendo de la base del uso de materias primas exclusivamente autóctonas.
Resultan muy espectaculares las vestimentas, sobre todo las de
fiesta de la mujer, complementadas con una ´emprendada´ de oro
(de precio incalculable) y que contrasta poderosamente con la
vestimenta de trabajo totalmente negra y de una extrema sencillez.
El descubrimiento del sepulcro
megalítico de Ca na Costa, que se produjo en 1974, documentó la
presencia del hombre en las Pitiusas en la edad del Bronce; datado
en el 1600 a.C., el hallazgo de este monumento funerario
significó para Formentera su "entrada" en la
prehistoria. Ca na Costa, junto con otros vestigios de la época,
atestigua la presencia de comunidades humanas hace casi cuatro mil
años.
El discurrir histórico de Formentera desde los tiempos de
fenicios y cartagineses ha ido parejo al de la vecina Ibiza. Los
restos fenicios y romanos hallados en Formentera son menos densos
que en Ibiza y, entre ellos, destaca el campamento romano de Can
Blai, en el punto kilométrico 10 de la carretera general de la
isla. De lo que sí hay testimonios rotundos es de la condición
de isla poblada en la antigüedad. El historiador griego Estrabón,
por ejemplo, así lo confirma al inicio de nuestra era y es el
primero que se refiere a la actual Formentera como Ophiusa en su
Geografía. Otros autores de la antigüedad hablan ya de Ibiza y
Formentera como "islas de los pinos".
El Espalmador, un islote situado a caballo entre Ibiza y
Formentera, fue en la antigüedad un importante puerto de
tránsito, dada su estratégica situación en las rutas
comerciales marítimas del Mediterráneo occidental. El periodo
oscuro en lo referido al conocimiento histórico que se abre para
Formentera con las invasiones vándalas y bizantinas de Baleares,
en los siglos V y VI, se rompe con los testimonios de la presencia
árabe, constatada mediante lápidas de los primeros años del
actual milenio. Cuando las tropas catalano-aragonesas de Guillem
de Montgrí, en 1235, conquistaron las Pitiusas, Formentera estaba
aún habitada por sarracenos, según quedó recogido en el Llibre
dels feits.
El intento de establecer una población permanente en Formentera
fracasó; la dureza de la isla y la inseguridad provocada por las
incursiones berberiscas pusieron fin, en los últimos años del
siglo XIV, a lo que se conoce como el primer repoblamiento.
Tuvieron que pasar tres siglos para que, en 1697, las gentes de
Ibiza se decidieran a repoblar Formentera. Para ello construyeron
la iglesia fortificada de Sant Francesc Xavier, que da nombre a la
principal localidad de la isla, y que durante décadas ofreció
seguridad a los habitantes de Formentera. Algunas torres de
defensa y vigía en el litoral complementaron el sistema defensivo
de la isla y convirtieron el segundo repoblamiento en definitivo.
Hacia mediados del siglo XVIII la población de Formentera era de
cuatrocientas personas y a finales del siglo pasado la isla tenía
ya casi dos millares de habitantes.
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